martes, 4 de febrero de 2014

Atardece

Atardece. 

Respira. Cierra los ojos. Escapa. A tus pies, el infinito. El ocaso, el fuego, nosotros. ¿Puedes sentirlo? Nunca es demasiado tarde si nos dan motivos para quedarnos. Abre los ojos. Mira al cielo. Coge mi mano. Detén el tiempo. Y por favor, no digas nada: sonríe, y rómpeme en pedazos como solo tú sabes hacerlo. Abrázame; el invierno puede esperar. Quizás la gente diga que no eres la más guapa. Que existen cientos de miradas más cautivadoras que la tuya. Que exagero cuando hablo de tu sonrisa. ¿Y sabes? Puede que tengan razón, pero eres la única persona capaz de llevarme a kilómetros de los problemas. Desde que apareciste, todas las mañanas sale el sol y los atardeceres se visten del color de la esperanza. Haces que ni siquiera me importe lo mucho que algún día me va a costar olvidarte. Algún día, sí. Pero hoy...

Hoy solo es un atardecer, pienso. El entreacto que precede a las estrellas. ¿Me acompañas?


2 comentarios:

  1. Llámame caprichosa, pero quiero este texto en mis labios... ¿podría recitarlo como hice con el de Sergio? :)

    ResponderEliminar